Arde, quema, estremece
mi cuerpo pecaminoso,
vamos querida, haz de mí cenizas
con tu belleza, lo ansío, baila.
Anima calligas.
Llévame al éxtasis, pequeña mía,
dame de tus carnosos labios la vida perdida,
estoy consumiéndome en mi mundo de oscuridad.
Mihi lucem infernalem da.
Te obligo a obligarme a perderme en ti,
sin mapa en tus ojos, en tu cuerpo sin fin.
Vamos mujer, apégate a mí, vuélveme loco,
haz de mí un buen demonio.
Temptationem orno.
No me niegues, dime sí,
comparte lo que viviste,
acércate, cuéntame y susúrrame
lo santa que fuiste.
Déjalo todo y ven a mí.
Gaudemus coniuncti.
Si no sois dignos,
perdeos y no volváis,
al igual que los demonios
en la noche más radiante, largaos,
puros ángeles del averno.
Venite ad superos.
Elegidos habéis sido,
no cambies lo que está escrito
pues condicionados estáis, sois caídos.
Ahora, hermanos míos, aceptar vuestro destino.
Transite ad infernos.
No me llores, bella dama,
no apagues mi morada con tus dulces lágrimas.
Los ángeles no lloran, solo rezan
y entonan cánticos celestiales
en nuestra honra y pudor.
Lacrimosa dies est.
Ella es mía, solo y solo mía...
Estáis equivocados, queridos hermanos,
si creéis que renunciare a esta hermosa niña.
Ha tragado mi ser, ha bebido mi alma;
si no estáis contentos...
Lucifer, dona eis requiem.
He olvidado a todos, todo está atrás.
Solo ella llena mi cordura,
mi tiempo, mi ser; demonio enloquecido.
Adelante, mi dama, comámonos el mundo,
comámonos nuestra eternidad con nuestra pasión crepitar.
Carpe noctem.
Y tú, humano arregocijado en papeles poco sacros;
disfruta del silencio, vive a cada segundo
o vierte tu alma en mi copa.
Delicioso, tal vez no serás, aún así, te espero,
en mi trono, en mi crepiteante averno helado.
Alea iacta est.
L. Van Tassel.
sábado, 17 de marzo de 2012
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