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lunes, 31 de diciembre de 2012

Adiós 2012. Hola 2013.

¿Reconocidos? ¿Reconocidos entre estos monos de zafarrancho?

Será mejor que pidamos a un ciego que nos ilustre sobre las artes.

Ya tienen sus faldas, sus pasiones rastreras, sus bombas, pistolas y demás jueguecitos vanos.
Están bien entretenidos. Lucifer se ocupó concienzudamente de ello. Él les montó la fiesta. Ni se imaginan lo que hay fuera. Ni siquiera él ha tenido que intervenir.
Cuando uno ha intentado medio entreabrir los ojos de su hermano, lo han devorado.

Si nos ocultamos no nos verán, pero si nos mostramos no nos entederán. Aquí no.

Seguiremos siendo unos más, aunque se demuestre lo contrario.

No vamos a encontrar reconocimiento en esta jungla.



martes, 11 de diciembre de 2012

Bajo máscaras.

Incluso la gente que nos puede parecer más agradable y buena con el prójimo por su popularidad y tener carisma, bajo esa máscara tan arraigada y real no se encuentra otra cosa que una persona corrompida, similar al retrato del famoso Dorian Gray de Óscar Wilde.

Todos tenemos cosas que ocultar pero nuestra verdadera forma de ser es en lo único que podremos destacar sin igual. ¿Somos acaso distintos actuando junto al más influyente, popular y carismático de todo un grupo social? Solamente nos tacharan con un complemento en nuestro propio nombre de la otra persona a la que seguimos.

La preposición "de" indica posesión, y subordinación en el peor de los casos. Siento decir que éste, es uno de ellos.

Fielmente, un alma libre y sin mancha.

Ecaterina Morgenstern; Alemania, 1944.



viernes, 26 de octubre de 2012

To hell with the Devil.

Verdad relativa luchando por sobrevivir,
corazón de pecado, pecando por mentir,
mentira de mi alma para ti.

Mente que recuerda olvidándose de sentir,
cuerpo que cae al arte de sucumbir,
alma extraviada sin camino que seguir.

Ángel que se permite persuadir,
demonio sin compromiso que cumplir,
dios caprichoso que no hace más que fingir.

Princesa frágil y fácil de transgredir,
reina de hielo y decadencia difícil de abatir,
diosa de los mil mundos, imposible de conseguir.



sábado, 6 de octubre de 2012

Ironía socrática.

"Sólo sé que nada sé."

La ignorancia es el primer paso para conocer la verdad, pero al igual que defiende su discípulo Platón, no todos pueden conocerla.
¿Por qué?
Hay sujetos que aún teniendo esa ignorancia y mostrarles la verdad, siguen siendo igual de incompetentes. O más. Sí, eso es. Aún sabiendo cual es la verdad la desplazan y la niegan acurrucándose entre las mantas más acogedoras de la ignorancia.
¿No me creéis? Os mostraré la ignorancia que mi persona conoció.
Situaros en el contexto histórico-filosófico. Fue un "elegido" a quien la verdad del mundo de las ideas, eterno e inmortal, se le presentó. Finalmente, aborreció la verdadera Verdad, la belleza, el bien y la virtud del alma. Huyó asustado de no poder ser más el ignorante que siempre quiso ser, negando todo cuanto había visto, probado y vivido.
Su lema era "Los cobardes jamás serán felices."
Y la felicidad, amigos de Aristóteles, es un modo de vida, la verdadera meta del ser humano. ¿Qué hará este pobre hijo de Dios cuando se de cuenta de que no ha conseguido nada de lo que, mil veces, se había propuesto?

Yo tengo otra filosofía y no es por nihilismo o prepotencia como algunos mencionan, es por pura lógica aplastante y racional de nuestro amigo el Ser Humano.

Con el tiempo se aprende a ignorar lo que ya de de por si, es ignorante.

lunes, 16 de julio de 2012

Más hermosa que una rosa azul.

Mi Dama Azul, tú que eres Madre de todos, Madre de un Hombre Divinizado que la cruel humanidad hizo que muriera en tus brazos, entrégame hoy y ahora un beso en esta frente, un abrazo en este pecho con un corazón que late, siente y duele, Querida Hermana.

Me inclino como uno más ante ti pero mírame con ojos sabios, Mi Señora, porque de tu linaje vengo, porque de Sangre Azul ambas somos. Haz que el mundo respete al Mundo como tantos servidores te alaban a cantos, como tantas mujeres siguen tus pasos para ser acogidas en el seno de tu Señor. Tan cercana como Hermana Mía que eres, vigila mis pasos, Gemela Mía, haz que nos acunemos en tu gloria; que tus lágrimas de sangre hagan sombra a las más hermosas rosas y tu oscuro cabello sumerja al mundo en un caos que los haga redimir de su propio ser.

Como las costumbres mandan y los tiempos lo ordenan, sé que no hace falta nada material para tu honra porque tus ojos bendicen mi interior meciendo mi corazón al ritmo de besos de consuelo en mi mejilla.

Como respeto de amor, cariño, afecto, respeto y adoración, te dejo esta Rosa Azul como alguien me enseñó hace mucho tiempo.

"Orgullosa de llevar tu nombre; María"



martes, 26 de junio de 2012

Paloma blanca, cuervo negro.

La paloma blanca extenderá sus alas para volar
y la luz entre sus alas traerá la libertad,
mientras el cuervo negro la sigue sin cesar
y las sombras dan su anuncio a la oscuridad.

Un ángel blanco siente y se enamora,
benditas sus celestiales alas.
Un ángel oscuro también llora,
regalo traído por los Dioses sus lágrimas.

La paloma blanca vuela arriba, entre cielos
contemplando entre árboles, ciudades,
mientras el cuervo negro se oculta entre todos,
observando a su bella luz entre las noches.

Para mi asombro, bello ángel
más te sueñan los ojos ciegos
mientras menos te encuentran
los corazones perdidos y ahogados.

Mas aún así, el cielo tronando
y las nubes llorando;
la vida no se permite parar
así como la paloma blanca en manos del cuervo negro va a quedar.




sábado, 26 de mayo de 2012

Anexo; Regina.

Tic...tac, tic...tac. Un hermoso reloj dorado viejo sonando sobre una enorme cómoda repleta de pequeños compartimentos; haciendo su trabajo de forma espléndida: las agujas rompiendo el silencio, confiriendo tiempo en aquel cuarto tan concreto y al mismo tiempo tan oculto entre oscuras dimensiones.
La Reina reposaba envuelta en sábanas de un color oscuro pero intensamente profundo, eran de satén; mientras decenas de almohadones mullidos de blancas plumas estaban distribuidos a lo largo y ancho de la descomunal cama. Respiraba plácidamente boca arriba sonriendo perdida en sus sueños, prácticamente desnuda, solo un fino camisón grisáceo estaba adherido a su perfecto cuerpo. Su terso pelo levemente ondulado, se movía al compás de su aspiración, sosegada.

Su manso y plácido reposo se vio interrumpido por el frío viento del exterior y la cálida luz dorada del sol incidiendo sobre sus ojos del mismo color, una ventana abierta.
Regina incorporándose sobre el colchón, observaba con ceño fruncido el ventanal abierto de par en par. Con un suspiro de escalofriante paciencia, se levantó y caminando con pasos siempre medidos y con ritmo mudo, cerró la cristalera.

La pequeña pero impresionante Princesita se desperezaba como la más felina de las gatas cuando notó por su clavícula una sensación muy conocida para ella: el mimo helado del borde de un puñal. Rió, complacida y entretenida revelando el blanco puro de sus incisivos a la atmósfera de su cuarto. Con una velocidad propia de alguien como ella, terminó sobre su lecho, arrojada por dos fuertes manos de hombre hasta el lugar donde se encontraba, su cama.
Izó la áurea mirada, aún con su sonrisa en las comisuras de los labios, descubriendo a su destacado compañero siempre leal y protegiendo (o agrediendo) sus espaldas.
El hombre, con varios años más que ella, se aproximaba hacia la orilla de la cama de la Reina, con sus ojos anaranjados gozosos y entusiasmados, sobre los que no caía ni un mísero cabello dorado brillante y grisáceo; reflejando los mismos rayos de oro que emitía el sol y posteriormente los ojos de la muchacha.

Mientras su querido amante hablaba de trabajo (que no la interesaba ni lo más mínimo en esos instantes), paseaba y hacía danzar su brillante daga sobre el níveo cuerpo de la Reina. Ella entrecerraba los ojos agradada por el tacto y la tensión de una posible lesión por corte, estudiando al tiempo al hombre: enteramente de negro, elegante, atractivo y refinado a excepción de su escotada camiseta en punta, granate, que mostraba el color nevado y albino de su piel dura, suave, acogedora de su cálido pecho. Cuando la Reina deseo con todas sus fuerzas ver su rostro y sus impresionantes ojos, él bajaba por su costado besándola de forma cariñosa, agradable... Pero la Reina, no complacida, realizó uno de tantos movimientos perfectos: ambos estaban de pie, cerca del borde del colchón, amenazándose mutuamente.

Regina tenía divinamente sostenida una pistola negra, con brillo intenso granate como toque personal de la cual sólo ella conocía su escondite; contra la sien de su querido amigo. Al mismo tiempo y en el segundo exacto, el hombre rubio presionaba la punta de su daga bajo la elegante barbilla de la Reina; ambos cerca, muy cerca, oliéndose, sintiendo sus corazones acelerarse mientras se les dibujaban sonrisas escalofriantemente atractivas... cómplices.
Con la risa de Regina, se mezcló el sonido del metal de una daga contra el mármol del suelo, el olor a pólvora de un disparo que acabó en la pared, causado por un arma de fuego al caer. Ambos cuerpos estaban pegados, ambas bocas estaban conectadas, ambas lenguas estaban jugando... sin cesar; mientras el cuerpo de la Reina reposaba boca arriba en su cama, con su fiel compañero Dorado sobre ella, besándola de la forma más inhumana jamás inimaginable...

Entre los intrincados y enredados besos en su cuello, Regina gemía con levedad mientras sonreía tremendamente divertida, sintiendo el peligro, excitación y locura más cercana y persistente cuando su pierna izquierda fue doblada, su camisón completamente subido y su blanco y suave muslo interior presionado contra la cadera del hombre...

A pesar de tanto poder, de tanta belleza en un cuerpo humano que ni por asomo lo es, a la Reina le falta algo tan esencial como cariño, afecto, amor. Aún con pequeñas lágrimas en sus mejillas, su fiel compañero Dorado la besó con ternura esas gotas de agua pura y salada, levantándose de su cama, acicalándose con un elegante traje enteramente de seda blanca, albina y suave como él. Regina cayó en la cuenta de que el Diablo, aunque se vista de seda, no tiene porque pertenecer exclusivamente a las tinieblas.

La Reina cerró sus bellos ojos al mundo y solo se escuchó silencio.
Aquel precioso reloj dorado de la enorme cómoda dejó de marcar la hora, el tiempo ya no existía en su alcoba.
Las agujas yacían derretidas sobre la cómoda.

Justicia.

Ahora que el mundo gira en otro sentido, ahora que el sentido mismo ha perdido su sentido, ahora que caminamos en dirección contraria a la rotación normal del planeta y parece ser que tiene más morbo aún que seguir dejándose llevar por la corriente de la normalidad, ahora, es hora de jugar. Jugar, precisamente, a ir a la contrariedad excepcionalmente contigo. Cuando me apetezca susurrar voy a gritar y, cuando me apetezca gritar, voy a susurrar. Las veces que me salga sonreír no pienso llorar, pero tampoco voy a permitir que te salgas con la tuya. Si me nace pedirte la luna, voy a pensar que mejor será regalártela. Y si me nace regalártela, pues tal vez te la pida. El día que me digas que no me entiendes, simplemente lo solucionaré diciéndote que quiero lo contrario a que digo y hago. Tal vez sí, puede ser rencor, ganas de pagarte con la misma moneda. Si me levanto pensando en ti, voy a ponerme a leer un libro par que te marches un ratito. Parece absurdo, pero tiene su punto. Cuando me pida el cuerpo tu voz, no pienso llamarte, y cuando me pida tocarte, tampoco te buscaré. Los sueños contigo serán pesadillas, y las pesadillas con otras, serán sueños. Cuando me apetezca cerrar los ojos y escuchar al corazón, voy a ver una película que me haga pensar con la cabeza, aunque esta vez no hay viceversa, el objetivo es anularte. En vez de saludarte con un "hola", empezaré con el beso del adiós; bueno, esto quizás es lo mejor del reto, ¿no?

Siempre que me preguntes algo voy a contestarte con otra pregunta, de hoy en adelante mis respuestas son confidenciales. Ya ves, voy a hacer justo lo que tú haces, y el día que eso cambie, prometo volver a caminar lógicamente. Un punto de locura y rebeldía no tiene porqué ser malo, a veces, la cordura enloquece y te hace raro. ¿Será que lo normal es la locura, que justo los que están en los loqueros son los cuerdos?

Cuando me nazca un “te quiero” ni siquiera voy a ser cercano, y cuando sea cercano, será porque el “te quiero” está lejos. Puede que quizás algún día te vuelvas loca y no me entiendas, o quizás solo puedas entender que estoy jugando contigo. Y sí, es solo un juego. Cuando me abraces, voy a estar más lejos que cuando estés a dos metros, y cuando estés a dos metros, no voy a decirlo ni lo vas a notar, pero voy a desear abrazarte. Se acabaron las conversaciones sinceras, vamos a mentir un poco los dos. A ver que sale de este absurdo juego, espero que no sea como ser sincero, que solo halle absurdeces como premio.

Las preguntas que nazcan serán afirmaciones, solo las afirmaciones serán preguntas. Un ejemplo, te diré que tú me quieres, y la pregunta será otra, ¿yo te quiero? La verdad es que marea, pero vuelvo a repetir, tiene su punto. El objetivo es que te pierdas como perdido estoy yo. Y no, vuelvo a decirte que no es rencor. Es un poco de justicia, ¿no? Piden igualdad de condiciones en el mundo, en el nuestro, toca implantarlas de hoy en adelante. Otra explicación es despertar necesidad. Sí yo perdido me agarro a ti, a ver a quién te agarras tú ahora. ¡Qué rastrero! Sí…, lo admito. La verdad es que este texto es un poco todo y un poco nada, completamente broma y completamente serio, aunque carezca en absoluto de sobriedad.

Además, pensarás que así vamos a perdernos por completo. Yo a ti ya no puedo perderte, tú a mí tampoco. Digamos que eso de perdernos ya pasó hace tiempo, que perdidos el uno para el otro ya estamos. Pero no te preocupes. Aunque haga todo lo contrario seguiría corriendo lo mismo por mí, aunque diga que no, seguiré sintiendo que sí, y aunque sea para otras lo que para ti, para ti lo que para otras, en el fondo la única serás tú. Bueno…, afirmar esto es peligroso. Quizás mi destino sea otro latir mañana, y quizás ese latir lleve otro nombre. Como los bailes (ahora me sale reír).

Simplemente es este reto, vamos a ser iguales ambos, pero diferentes del resto. Y dentro de la igualdad nuestra, no vamos a ser normales. La normalidad es otra y todos lo sabemos. Pero bueno, esto no es lo importante del asunto. Lo importante es reír, lo importante es dejarse llevar y lo más importante de todo es perderse.

Que el sentido de todo sea volver a encontrarnos con el tiempo.

Descubrir.

Joshua Suárez Pastor.

lunes, 21 de mayo de 2012

Augen auf.

¿Sabéis? No sé si os envidio u os odio, ligeramente, queridos humanos míos... Estoy en la duda más existencial que puede haber... (por supuesto dentro de una perfecta obra dramática de la antigua Grecia, con mi máscara.)
La ignorancia es acogedora y si tienes frío simplemente te apegas al compañero de al lado, buscando calor, sexo, amor y toda una vida que tú mismo, no tienes.
La soledad tampoco es nada agradable, también es fría con el gran pequeño detalle de que es más difícil apegarte a alguien, no tienes costumbre... Es, como yo lo denominaba en mis tiempos más inexpertos... una condena: la soledad.

Al mismo tiempo se me antoja en este, todavía corto monólogo, envidiaros por segunda vez. No sentís nada. Nada. ¿No os queda claro ese concepto? ¿Nada? Sí, sí, ni alegría, ni rabia, ni dolor... y mucho menos amor, el sentimiento más noble de todos los mundos sin conocer. Supongo que si estuvierais en mis carnes (menos mal que no... sé que hay mucho... cerdo entre las filas de la Humanidad; vivan los desequilibrados mentales), y memoréis tantas cosas que he sentido... Bueno, me ofrecería para haceros el funeral de forma rápida y suficientemente digna.
No sabéis lo que es sufrir hasta el punto de destruirte por dentro varios días y provocarte tal shock que no puedas ni recordar lo que te hizo sentir así. No sabéis lo que es odiar como para ser tan calculadora y frívola para hacer caer cabezas y vidas sin remordimiento de conciencia alguna y aún así, tener la cabeza bien alta. No sabéis lo que es amar hasta el punto de doler de felicidad, de sentir que el corazón lucha por pararse y al mismo tiempo por seguir latiendo porque no puede con esa cantidad de amor en él y es tan caprichoso que quiere seguir sintiéndolo...

Queridos míos... No os asustéis, simplemente quiero a Personas, a Gente en mis filas para librar la irónicamente difícil batalla de la vida. Quiero a gente con valor, atrevida, cruel, amable, graciosa, divertida... No busco a gente polifacética, no os confundáis. Busco a gente que sepa quién es él, que cuando pregunte "¿quién eres?" la respuesta no sea un nombre y un apellido.
Quiero una respuesta metafórica que sea concisa y clara. ¿Sabéis como denomino yo a eso? Metáforas del Diablo, Satánicas... Son endiabladamente graciosas... En fin, humor egonista.

Espero que la mente de mi Entorno, de toda esa gente que lo compondrá, tenga una imaginación inalcanzable para los demás. ¿Sentirnos superiores? No, no. Es al contrario. Ellos mismos reconocen que lo somos, no hay que convencerse de nada, simplemente serlo. Quiero que vuestra imaginación sea tan poderosa que cualquier cosa que imaginéis para el bien común, seáis capaz de hacerlo realidad si os lo pido.

Mantener los ojos abiertos.

No te muestres todavía, la batalla no ha empezado. Sshh... No alborotes al Mundo, aún duermen placidamente cariño; pronto todo cambiará, y habrán deseado estar en nuestro escaso bando... Triste...


Ojos abiertos. ~ No es por querer, es por deber.

Con todo el dulce desprecio de...
Regina.

domingo, 20 de mayo de 2012

El Topo histórico.

El pequeño Topo saltarín
sueña con su jardín.

Entre miles de franceses
se escondía el Topo leonés.
Durante el Antiguo Régimen
el Topillo escribió el dictamen,
por la gracia de Dios,
el Topo nos sorprendió.

El pequeño Topo saltarín
luchaba del uno al otro confín.

El Topillo con los aliados
ganaba las batallas de dos en dos.
En la Primera Guerra Mundial
llegó a general en el Reich Alemán.
Se coló en la Sociedad de Naciones
por la tierra de Versalles.

El pequeño Topo saltarín
bailaba moviendo su rabín.

Después de los años veinte
la inestabilidad llegó a occidente.
Día tras día
la democracia caía,
en el bando fascista,
él despreciaba a la Alemania lista.

El pequeño Topo saltarín
volvía con retintín.

En la Catedral de León
luce el Topo con pasión,
como ocurrió en Francia
su amor por Topacia.
Cayó en la red
y le colgaron en la pared.

El pequeño Topo saltarín
descansa por fin en su jardín.

[Gracias a Lucía Smile y mi prima Paula por contribuir a esta publicación completamente original. ♥]

jueves, 17 de mayo de 2012

Baile de mosquetes.

Tacones altos para el desfile de la muerte,
mujer de cabellos tinieblas vendrá a velarte,
el calor de sus ojos hielo no es más arte
que verla, sentirla, soñarla, amarla; tu suerte

es de seguir vivo con ese frío del norte,
con este cruel corazón de picas inerte,
con aquel dolor igual a diamantes de fuerte.
Tacones altos para el desfile de la muerte,

evento de gala, noche de elegante porte,
el célebre desfile está ahí para abrazarte,
funesto compás, marcha fúnebre; anochecerte
será fácil ya que sé que es imposible... amarte.


[A todos aquellos humanos cobardes y con temor
que en ninguna de las vidas habidas se merecerán mi amor; Regina.]

jueves, 10 de mayo de 2012

Distancia conjunta.

Ese sueño le había acompañado a lo largo de muchas noches, pero ahora era de día y estaba despierto, muy despierto. El único fantasma era el fuerte viento del invierno contra su ventana, el único ser humano inerte era la pequeña muñeca de porcelana que Sara le había regalado antes de partir. Observó el techo mal pintado de su piso mientras se preguntaba con el sudor en la frente por el sentido de los sueños. Él siempre había pensado que un sueño, fuera como fuese, era el deseo más profundo de su alma.
Estaba decidido. Eran tan solo las 7 de la mañana pero el sol lucía entre las nubes y tenía claro lo que iba a hacer que cambiaría toda su vida. Subió al desván y se acercó a su pequeño escritorio colmado de papeles, tomó la pluma entre sus dedos y un perfecto rectángulo de papel color crema; deslizó la punta de su instrumento estilográfico por el papel trazando líneas y curvas que formaban las palabras. Minutos después solo se oyó un sonido que quebró todos los demás.
Pum.
Un diminuto corazón en una enorme y bella ciudad dejó de latir, dejando en el polvoroso suelo una nota:

“Sara, sé que te hice aquella promesa de continuar, de olvidarte y de…vivir… pero ya he comprobado que es inútil proponerse estos retos… Voy contigo, mi pequeña, espero que no leas esta nota; tú también habrías roto la promesa de no buscarme... y eso me encantaría. Me tomé el lujo de cerrar con un portazo, ya que no estás en mi cama para despertarte. Estoy muerto para el mundo. Dejo mi vida, voy a la tuya, ya que también es la mía…
Aaron Corvin

domingo, 29 de abril de 2012

Supermassive black hole.

Mi corazón es un agujero negro.
Las leyes normales del tiempo y del espacio no son aplicables en él.
Contiene tantos sentimientos en un volumen tan pequeño que ni la luz oscura tan poderosa como la Suya, escapa.
El 98% de mi corazón es materia oscura, oscuridad pura, tinieblas: mi poder, nuestro poder.
Con él que yo soy reina de cielos y mares, emperatriz de razas y dragones, Diosa de la más oscura oscuridad; las tinieblas.
No espero que me comprendáis, simplemente, que obedezcáis y sirváis, ya que vosotros, queridos seres humanos, estáis a billones, trillones de años luz del coloso de mi corazón.
Estáis a salvo de no otra cosa que de mi amor, él que no os merecéis ni por asomo.
Aunque llegues, no escaparás, ya sea por amor u odio, por complacerme o por hacerme daño, pero serás parte de mí para continuar, para no caer en el mismo error y ser más perfecta, aún.
No todos lo cruzan, y si lo haces, cambiarás rápido de dimensión y mundo, un universo paralelo donde solo Él es el Señor e impone las reglas.

Can you hear me moan? You set my soul alight.

miércoles, 25 de abril de 2012

Metáforas con el Diablo I.

La pálida luna creciente
saluda al oscuro manto helado, sonriente,
radiante la pura blanca luna
que tan solo deseaba fortuna
y un día, el deseo cumplió tenebrosa mujer;
¡qué pelo aquel!, sedosa tela de tejer.
Enviada por misericordiosos ángeles
de tan puras lágrimas vírgenes,
la pálida luna engarzada,
despierta, en la mar salada reflejada.

«¡Pálida luna creciente!,
de los ángeles del infierno soy descendiente.
Ven aquí, siéntate, relájate y disfruta
de la dis-cordura que te regalo... absoluta.»

La mujer apartó mantos de temores,
reforzó recuerdos de eternidades,
iluminó sus ojos de dulzura
al tiempo que la locura
posaba sus labios de carmín
sobre la creciente luna carmesí.

La escarlata luna creciente
mostraba sus rojos ojos brillantes
encendiendo nebulosas de varios colores,
sintiendo su felicidad colmada
al ver la virgen lágrima derramada.
La plácida luna decreciente
duerme sonriendo inconsciente
sobre la bella mujer morena,
que siendo del mar la sirena,
escribió poemas con placer sobre la arena.

For: Vladimir Johnson.
By: Daisy Petrova.

viernes, 20 de abril de 2012

Winds of darkness.

Ángel de las alas negras elevando las alas sin poder volar, incomprendido el pobre ángel desamparado (que no era ni ángel ni humano). Oye con el oído del alma cánticos de serafines que le llaman, cuerdas de violines de la muerte, conciertos de la séptima sinfonía del "sí": gemidos de ángeles lujuriosos, manchados de carmín. Apocalipsis, dance macabro donde la perfección reside en bailar con el diablo, tan abajo, tan amargo, caminando dentro de túneles sin poder ni mando, con sombras ardientes que tan cerca están, cenizas resultan si la pasión es puro afán. Si tocan mi piel, libertad de dioses al sentir potentes alas en el aire batir: tic-tac-tic, mi corazón al morir. Ángel de las alas negras sosteniendo rosa roja sin poder amar, enamorado el humilde ángel desamparado (que no era demonio ni ser alado); siente con el corazón de corazones, inmortal e inhumano. Ángel de las alas negras sintiendo recuerdos bajo la nieve, recuerdos azules..., nueve.

domingo, 15 de abril de 2012

Sobre el pecho del ángel.

Ámame, en libertad, poder, fireza,
recibe mi mano o en Olvido, déjame.
Oh sol, consume mis cenizas, cuídame
vida entera, con valor...fortaleza.

El viento me aportará alta firmeza,
perderé mi nombre y el cómo te amé.
Alguien y todo se postrará, réiname
el alma y corazón, su dulce alteza.

Pluma de ángel, ese pétalo, piel
que esconde la noche zafiro en flores
de Diosa: hielo azul, obra de pincel.

Cuervo tinieblas doradas, cruel
daga de amor, puñales infernales,
discordia, coloria, pecho del ángel.

sábado, 14 de abril de 2012

"No dejes olvidar a los ángeles caídos que queriendo elevarse se quemaron con el sol."

Señor... Padre... No estoy aún segura de que hago aquí postrada, aquí arrodillada con mis ropas raídas y mi cuerpo flaqueante, sin base, sin huesos como una muñeca de trapo; tengo frío... pero por la crueldad y comodidad del mundo y mi sociedad, mi mente es más madura y mi cuerpo un simple frasco que mi alma usa de alquiler.
Ahora lo recuerdo... Señor... ¡Mi Señor! Mi mundo es caos y no encuentro su orden: todo está condicionado por la sociedad y las modas sin dejarnos respirar ni por un maldito momento... Mi mundo se ha convertido en la personificación del miedo, de la violencia, de la falsedad, de la opresión... Las personas normales y corrientes no pueden levantar la mirada porque siempre hay alguien por encima que les mira... Ellos no entienden, mi Dios, como puede existir alguien que apesar de ser traicionado y ser abofeteado puede aún tendernos su bondadosa mano y decir ''Venir, hijos míos''.... Dan la espalda a ellos mismos, y a lo que Tú eres. Padre... mi cuerpo flaquea sin el don de amar, sin esqueleto, sin ni siquiera músculos con que moverse... Ancla mis pies en la tierra y manten mis ojos en el camino para que nunca tropiece... Gracias por la ayuda que me ofreces, por las personas que me regalas; bendito todo aquel que vienen en el nombre del Señor, porque suyo será el Reino de los Cielos.
Amén.

martes, 3 de abril de 2012

Dirty Italian art.

Pum, clic. Una puerta sonando del portazo y el pestillo cerrando por fin contra la jamba.

-Siéntate y escúchame. Tengo muchas cosas que hacer y estoy gastando mi tiempo en aclararte cosas básicas que ya deberías saber... querida.
El hombre, rubio dorado, estaba rondando alrededor de su escritorio, con un tono de paciencia peligrosa, vacilando al pronunciar “querida”.

-Soy consciente de que me llaman mantenida, aprovechada, traidora y términos peores a los que no me voy a rebajar. Pero haz que no se note tanto lo difícil que es soltar un cumplido... querido.
La mujer, morena y de brazos cruzados al lado y sin sentarse siquiera en la rechinante silla, entonó con el mismo sarcasmo que el hombre lo había hecho.
Ignorándola, continuó hablando frío y calculador, aunque la tenue sonrisa en sus comisuras dio a entender que la respuesta de la chica... le había gustado sobremanera.

-Que te quede muy claro que yo soy el jefe aquí. Puede que tú inviertas en la mercancía en ocasiones, negocies las transacciones y sobornes a las autoridades, sin embargo, no tienes ningún poder.

-¿Tienes miedo de que se me suba a la cabeza? Creo que ha sido un piccolo errore colocarme en el puesto en el que estoy. Rebájame, si gustas.
Ambos personajes seguían con ese cierto retintín en sus voces y los ojos fríos, sin emociones, aunque nunca se podían ocultar esas luces de plena excitación por la tensión del momento.

-¿Miedo? -El hombre, rió, un sonido grave y estremecedor mientras inclinaba su elegante figura ligeramente hacia ella.- Si quiero vender alcohol en otras zonas, lo hago; si quiero matar a un testigo, lo hago; si quiero eliminar a un asociado e iniciar a alguien en la nostra arte , lo hago. Porque puedo hacerlo, pero io sono capriccioso , y quiero que lo hagas tú. -Dijo con aire seductor pero frío, alardeando de su poder.

-No dudo que tienes un talento inmenso, pero fuiste tú quien me instaló aquí, quien me trajo aquí, quien me ofreció esto, ¿capito? -Los ojos acaramelados de la muchacha ganaban emoción, su voz subía de tono resultando afectada. No podría ser, pero estaba pasando.- Io no sono niente...

-Llegaste aquí,-Interrumpió ese desbordamiento de barreras el hombre, apareciendo su figura en frente de la mujer- manipulando, convenciendo, aprovechando. Eso sin duda alguna es un gran don, cara mia.-Su voz era ahora dulce pero igual (incluso más) estremecedora, aconsejando mientras los dedos de su mano izquierda rozaban la suave y blanca mejilla femenina que tenía delante.- De eso se trata, de aprovechar. La vida...nuestra dolce vita... te presenta muchas oportunidades, y si no sabes aprovecharlas, ¿qué haces aquí? No deberías ni estar frente a mí, sino afuera, vendiendo chicle. Pero te uniste al negocio. Simple, rápido y con excelentes recompensas.



Ahora, ambos mirando a un hombre castaño completamente atado y amordazado a una silla rechinante, lloriqueando y aún medio borracho; el hombre rubio se alejó de la mujer morena mientras ella observaba el llanto sumergida en sus pensamientos.
Un hombre que seguramente se había metido en asuntos turbios, sucios, de bebida, juego y droga. Alguien que tendría a lo mejor mujer e hijos… Y que estaba arruinando su vida y la de su familia por puro capricho.
Esa cosa llamada ser humano, alzó los ojos hacia ella, mostrando su muerto color, de un metal azulado, los ojos llorosos, rojos; podridos.
Sin previo aviso, el hombre apuesto y más alto que ella, acoplado a su espalda, susurraba entre su sedoso y liso cabello como si le confesara al diablo secretos sobre el paraíso.

-Se necesitan cuatro virtudes básicas para poder encajar en este negocio: astucia, inteligencia, habilidad para mentir y carencia de escrúpulos. Si las posees todas, sabrás hacerte camino... Y yo sé… che la mia piccola farfalla arancione tiene ese don...

Silencio, y un nombre pronunciado con una voz perfecta y una sensualidad casi imposible en un arrastrado acento siciliano.- Sazelle...

Ella se giró, respiraba el aliento a tabaco negro de su boca mientras observaba los verdes ojos con destellos.

-Reconozco esa mirada. Te preguntas por qué lo hago... Para conseguir lo que quiero. No hay emoción ni recompensa alguna en ganarse la vida de forma honrada...

-Ensúciate las manos...-Una sonrisa y una mirada de puro gato salvaje, sucio, lascivo cruzó el rostro del hombre mientras la miraba.

-Yo...

-Oh...vamos, complace a tu Corleone. Además se lo merece. -Dijo tendiéndole otra vez el revólver con una sonrisa taimada-… Se si chiede molto...

-…Si può perdere troppo... lo sé, querido –Respondió Sazelle, con una mirada cómplice y una sonrisa pícara, dejándose caer en la inconsciencia de ese pequeño placer.

Clic, pum. Un gatillo apretado y el revólver disparando contra el pobre y consumido cuerpo del alcohólico maniatado y amordazado.
El nuevo silencio limpió el aire de los lloriqueos y con una risa jocosa Don Vittore despidió a su pequeña joya.

-Cierra la puerta al salir, Sazelle.

El jefe la miró con falsa indiferencia mientras marchaba con su elegante y atractivo paso. Justo un metro antes de alcanzar la puerta saltó hacia ella cogiendo su cintura y dándole la vuelta, la besó posesiva pero dulcemente apretando su pequeño y frágil cuerpo contra el suyo; después del fogoso beso deslizó sus labios hacia la oreja de ella dando pequeños besos en la trayectoria y tras un pequeño mordisco final en el lóbulo, susurró: -Buon lavoro, principessa.

sábado, 17 de marzo de 2012

Dantesca dama.

Arde, quema, estremece
mi cuerpo pecaminoso,
vamos querida, haz de mí cenizas
con tu belleza, lo ansío, baila.
Anima calligas.

Llévame al éxtasis, pequeña mía,
dame de tus carnosos labios la vida perdida,
estoy consumiéndome en mi mundo de oscuridad.
Mihi lucem infernalem da.

Te obligo a obligarme a perderme en ti,
sin mapa en tus ojos, en tu cuerpo sin fin.
Vamos mujer, apégate a mí, vuélveme loco,
haz de mí un buen demonio.
Temptationem orno.

No me niegues, dime sí,
comparte lo que viviste,
acércate, cuéntame y susúrrame
lo santa que fuiste.
Déjalo todo y ven a mí.
Gaudemus coniuncti.

Si no sois dignos,
perdeos y no volváis,
al igual que los demonios
en la noche más radiante, largaos,
puros ángeles del averno.
Venite ad superos.

Elegidos habéis sido,
no cambies lo que está escrito
pues condicionados estáis, sois caídos.
Ahora, hermanos míos, aceptar vuestro destino.
Transite ad infernos.

No me llores, bella dama,
no apagues mi morada con tus dulces lágrimas.
Los ángeles no lloran, solo rezan
y entonan cánticos celestiales
en nuestra honra y pudor.
Lacrimosa dies est.

Ella es mía, solo y solo mía...
Estáis equivocados, queridos hermanos,
si creéis que renunciare a esta hermosa niña.
Ha tragado mi ser, ha bebido mi alma;
si no estáis contentos...
Lucifer, dona eis requiem.

He olvidado a todos, todo está atrás.
Solo ella llena mi cordura,
mi tiempo, mi ser; demonio enloquecido.
Adelante, mi dama, comámonos el mundo,
comámonos nuestra eternidad con nuestra pasión crepitar.
Carpe noctem.

Y tú, humano arregocijado en papeles poco sacros;
disfruta del silencio, vive a cada segundo
o vierte tu alma en mi copa.
Delicioso, tal vez no serás, aún así, te espero,
en mi trono, en mi crepiteante averno helado.
Alea iacta est.

L. Van Tassel.

domingo, 19 de febrero de 2012

Satén y encaje.

Seda negra de Tinieblas
que en mi cuello y vida estás
protegiéndome con alas protectoras
pide lo que quieras y no digas más.

Seda dorada de Ángeles
cantadme vuestros dulces nombres,
dejadme volar entre bosques,
no anhelo más que perderme la dimensiones.

Seda roja de Delirio Rubí
aún quiero mis recuerdos, no me quitéis lo que viví,
alas rojas como el carmesí
tenedme siempre cercana, con vos, ahí.

Seda ambarina de Recuerdos
gloriosos sean los ojos
que te contemplan entre el caos,
gracias bendito Dios, gracias por resquicios de puro amor.

martes, 7 de febrero de 2012

My Light of Darkness.

En la oscuridad, ama(me)
tanto en la soledad
como en cualquier condición y momento
¿Hará falta la mano en el corazón?

En la oscuridad, ata(me)
al inmaculado dragón,
a los sentimientos más inquietos,
quemándolos y que se consuman
siendo cenizas y menos que eso.

En la oscuridad, convierte(me)
la materia en arte,
el polvo en oro,
la seda en anaranjada mariposa.

En la oscuridad, despierta(me)
en la naturaleza que corresponde,
en el ego con mayúsculas,
en la eternidad absoluta.

En la oscuridad, ilumina(me)
en lo contrario, en todo y nada
y viceversa, con fuego azulado
electrico; quema, estremece.

En la oscuridad, vive(me)
todos los días que tan cortos son,
cada noche que tan minúscula se queda,
cada parte del alma como un regalo.

En la oscuridad, vuela (conmigo)
sobre mares y universos,
ciudades y pueblos,
infiernos y cielos.

En la oscuridad, cuenta(me)
los tiempos que pasan, las eras que vienen
yo te amaré, mi caído,
hasta que la tierra me sea leve.

En la oscuridad, cuenta (1)7,
añádele un 13 si gustas,
no olvides el 29
y mucho menos, 5:

T e A m o.

Sim tibi terra levis.

Fuego melodioso de azul puro,
de eternidad en otra,
tu resplandor seduce
cual rayos de sol
después de una gélida noche,
cual palabras mundanas
en una mente brillante, inhumana.

Algo que, en contraste,
seduce como un resplandor,
de eternidad en otra,
fuego melodioso de azul puro
por ser así como es, opuesto.

Blanco luz, negro tinieblas.
Rojo sangre, azul puro de fuego melodioso.
Grandioso, todo ello,
verdaderamente.
Repetitivo, cíclico,
en un perverso sinfín,
de eternidad en otra,
mientras ese fuego melodioso de azul puro
nos seduce con su resplandor, siempre así.

Como el cuervo de ébano
posado por nunca más en el busto de Palas,
colocado en el dindel de esa puerta
contemplando mensajes de personas
por los ángeles llamadas,
para comprender la seducción
de aquel resplandor
de fuego melodioso de azul puro,
que tan íntimo amigo es
de nuestra alma, corazón y locura.

jueves, 19 de enero de 2012

¡Stella, mane mecum!

He visto un resplandor frío y nórdico
completamente inmersa en densos bosques,
en poderosos recuerdos de mi día de ayer.
Dejándome perdida entre desconocidos ángeles, rogué:
- ¡Estrella, quédate conmigo!

Vislumbré una bruma al anochecer
y ese cielo me cantaba celestino
con tonos de intenso jade, joya de querer.
Sintiéndome completa de júbilo, supliqué:
- ¡Estrella, quédate conmigo!

Recuerdo confundir las nubes
llenas de matices coloridos,
con ángeles dorados.
¿O tal vez demonios alados? Grité:
- ¡Estrella, quédate conmigo!

Cansada, me acosté junto al lago
contemplando el irónico espacio
negro aterciopelado, azul fogueado.
Fugaz, dejó su rastro en mi sonrisa, imploré:
- ¡Estrella, quédate conmigo!

A la llegada del solsticio,
muerta y triste quedaba una mariposa posada
en un manzano rubí.
con atención, oí:
- ¡Estrella, se feliz!

martes, 17 de enero de 2012

Mi cielo dorado.

Qué bello y estremecedor es tu amor,
tus verdaderas palabras,
qué hermosas son tus melodías,
¿cómo podría yo superarlas..?
Gran principe de Tinieblas,
acomódame hoy en tu regazo protector
para recuperar mis alas,
para poder componer, también, estremecedoras palabras.

¿Quién soy yo para objetar?
Dime qué bello ser soy yo para amar,
cuéntame, Dios de los Avernos,
tu secreto para lejos y rápido volar,
posándome a tu lado, melodiosa, como un pájaro al cantar.
No me juzges por mentir,
dulce Ángel de los Cielos,
me eres esencial para vivir.

Siento agradecer, pero
¿qué decirte si cumples promesas y sueños?
¿si ves sonrisas y calmados anhelos?
Amándote desde mi sueño hasta mi despejo...
Rezo porque mi Cielo Dorado no sea un efímero reflejo,
que no sean solo que destellos en la noche
que brindan belleza, amor y dulzura
a una pequeña chica que te acompaña en las alturas.

lunes, 2 de enero de 2012

Al momento de caer...

Situada en el borde de la eternidad,
la oscuridad que gira a mi alrededor
está a punto de hacer que me hunda.

Finalmente extiendo mis alas
para volar hacia el cielo,
sin embargo el negro es tan acogedor...

Hago señas en una tentación oscura.
Corazón latiendo,
plumas temblando,
lágrimas derramándose.

Eso es...
Vida o muerte.
Sufrir sin volar
o volar y ser libre...

Quiero lanzarme al agua
y sentir libertad.

domingo, 1 de enero de 2012

Regina.

[Para leerlo en la versión PDF, haz click aquí]

Pasos. Su cabello flotando en el aire nocturno. Una puerta que se abre y una habitación que respira soltando una vaharada de humo blanco. Gritos y gemidos mezclándose entre el aroma denso del opio. Ruidos de tacones altos en un suelo. Tac, tac, tac.

Ella entra en escena, rodeada de un aura de peligro y poder. Ropa negra cubre su cuerpo perfecto, su melena oscura y rojiza captura la escasa luz, ojos dorados desdeñosos se pasean por los rincones repletos de yonquis que reptan buscando aferrarse a sus largas piernas. Los aparta con un simple toque con la punta del zapato y ellos vuelven arrastrándose a la oscuridad donde les corresponde estar.

-Gusanos.

Ella es, indiscutiblemente, la Reina de ese inframundo. Con la barbilla alta, Regina pasa sin hacer caso de los susurros reverentes que brotan de las gargantas de sus vasallos. La piel nívea de su escote refleja las luces halógenas del corredor y su mirada de largas pestañas se dirige al frente, siempre al frente, olvidando o no sabiendo cuántas vidas deja atrás.

Todos los que se encuentran allí esta noche pidieron un crédito a Regina y lo avalaron con su belleza, pero el plazo expiró sin haber saldado la deuda y terminaron entregando su vida y la felicidad de quienes le rodeaban para pasar al menos unos minutos a solas con ella. Cada uno de ellos sufre cuando Regina no se presenta ante ellos, sudan, tiemblan, lloran y gritan sintiendo el fuego en las venas y las náuseas en el vientre. Algunos caen desvanecidos o presas de alucinaciones en los que Regina se les presenta, envuelta por su misterio y llamándoles con voz de sirena y una sonrisa seductora en los labios.
Todos desean huir del reino y enterrar en lo más hondo de su memoria el recuerdo de Regina, pero ninguno es capaz de pasar más de unos días sin ella. Entonces acuden al reino buscando sentirse vivos nuevamente gracias a ella.

Regina avanza, felina, sintiendo un secreto desprecio por los cuerpos secos de los que una vez fueron hermosos y prometedores y se dejaron devorar por el monstruo hambriento de la decadencia, conquistados por la voz que les pedía el alma a cambio de delirios de grandeza.
El suelo se estremece bajo sus pies calzados con tacones kilométricos, las paredes color vicio se agrietan y el aire se corta con su perfume. Entre todos los espectros, abriéndose paso entre toda esa decadencia, Regina camina. Tac, tac, tac.

Regina observa con oculta curiosidad de reojo a los sirvientes pacientes al lado de su recinto de trabajo en aquel antro. Con movimientos asombrosamente perfectos y calculados pasa a su despacho, muebles viejos y pobres, enmohecidos en su interior lo decoran. Goteras y arañas colman el techo en el que una lámpara de cristal tintinea con el leve viento del ambiente. Regina, felina y perfecta, descansa recostándose en el borde del escritorio mirando su primer siervo libre, del exterior, requiriendo un préstamo.
Es alto, apuesto, su pelo castaño brillaba tenue como cobre en la estancia, ojos negros. La Reina actúa sobre sus límites, rompiéndolos, haciéndole ser presa de sus mayores deseos, haciendo que sean incontrolables. La daga, propiedad de la Reina que descansaba en el escritorio, perfecta y elegante como la dueña; acabó en manos del joven. Se acercó a ella, seguro de sí mismo, rodeándola con un solo brazo el cuerpo, sentándola sobre el escritorio. Regina mostraba una sonrisa inquietante, brillante, como el filo de la daga que el muchacho paseaba por sus piernas, muslos...levantando el ya corto atuendo de la chica.
Sus ojos negros ardían el deseo que ella misma le dio, el mismo con el que ella jugaría a aumentarlo, y después, hacerlo añicos para soltarlo después al aire de aquel lugar, para que todos respiraran deseos inalcanzables de ella.

Jugó una vez más, jugó a ese juego que le encantaba. Robarles la mirada, el contacto, el deseo, la lujuria, la felicidad, el dolor de saber que han fracasado, la vida, el alma.
Levantando sus piernas, clavó casi con dulzura sus tacones en su pecho, empujándole hacia la pared húmeda, desconchada. Era el momento de más poder e importancia del mortal, de un hermoso joven que se secaría igual que los demás... La daga que el joven soltó, cayó en la delicada mano de Regina, empuñándola con elegancia y peligro. Con un levísimo movimiento de muñeca, lanzó la cuchilla, clavándola exactamente en la pared, arañando la yugular del chico. Sentimientos en tropel emanaban de esa fina línea de sangre que resbalaba por la clavícula del joven... Aún deseo, pasión, frustración, necesidad, error... humano. Regina relamía sus labios de forma sensual, sonriendo fiera, observando su obra de arte.
El muchacho, ya con la mirada carente de luz y sentimiento personal, puro, de él; se encaminó hacia el asqueroso antro lleno de desesperación, deseo y droga que tanto despreciaba la Reina.

Un chico nuevo de su misma edad, con el cabello dorado oscuro, la ofrecía una de sus mejores sonrisas y unos ojos brillantes, como luces marrones verdosas encendidas de par en par. Regina se apartó el sedoso cabello para leer esa luz, clavando el oro sólido de sus ojos en él. Ansia, deseo de tenerla, de servirla, afecto, lujuria contenida, alejada de su mente... Rosas. Regina captaba un agradable olor a rosas, que mezclado con el humo del local lo hacía más penetrante.
Bajó los ojos a sus manos, en las que había tres rosas, perfectas. La primera de ellas era azul, azul lleno de pureza pero oscurecido, un azul fresco. Los pétalos de aquella hermosa planta tenían pequeñas gotas de cristalina agua, parecían estar congeladas. La siguiente flor era blanca, pura, inmaculada, frágil al estar aún en capullo. Se apreciaba que sería bella y brillante, dorada en su centro, hermosa.
La última rosa, que cautivó a Regina, era como ella, hermosa y oscura, sin perder su brillo propio. Era de un rojo tan aterciopelado y oscuro que rozaba la perfección, las tinieblas rojizas de su cabello... pero de misteriosas maneras sus bordes levemente dorados resaltaban en ella, en ellas.

Regina rozó la mano del muchacho al coger la rosa; suspiró, un suspiro placentero, de sueños cumplidos y ansias calmadas pero en aumento. La frágil piel nívea de la Reina fue atravesada por una de las espinas de la flor, haciendo surgir una roja gota de su dedo, pasión.
Los ojos del chico se tornaron tristes, al borde de la rabia y el odio al ver herida a la Reina. Separó sus labios para hablar, pero los rápidos dedos de Regina se posaron sobre ellos, depositando esa gotita roja en su boca.
Una vez más y como siempre, todos los sentimientos del joven se quedaban en nada, eran polvo, cenizas resultadas del abrasador deseo de ella, sus delirios y alucinaciones. Obediente, otro cuerpo más, otra vida, otra alma más se dirigía a sus dominios, putrefacta, podrida... corrompida.

-Patético.

Ofreció a la rosa que había elegido un frasco con agua limpia, con restos ocultos de estupefacientes, ya que antes contenía heroína. Regina se imaginó una flor como ella: bella, perfecta, con la adicción por su tallo y sus pétalos. Insuperable.

Repentinamente, unas manos de hombre acariciaban la cintura de Regina, su espalda estaba pegada al cuerpo levemente musculoso del joven, sus manos subían y bajaban por su cadera. Regina suspiró, la gustó, la gustaba, la había sorprendido. El chico tuvo que oírla, la pegó todavía más contra él, subiendo más las manos, perfilando el contorno de su cuerpo con delicadeza, cariño y deseo, repitiendo el proceso a la contra. Los dedos del joven en las caderas de la chica ganaron protagonismo, apretaron con algo de fuerza su piel al tiempo que olía su cabello. Regina sonreía con los ojos cerrados, dejando cautivar al muchacho que aún no había visto.
Con rapidez, delicadeza pero con ganas incontenibles, el muchacho dio la vuelta a Regina, encontrándose con su rostro a pocos centímetros. Era galán, con el negro cabello enmarañado pero encantador, rebelde, y unos ojos casi igual de dorados que los de ella. Estaban llenos de deseo, de valor, de decisión, de pequeñas chispas de lujuria, de... amor. Los ojos de Regina intentaban parecer objetivos, fríos, pero el sólido oro que hacía su color se estaba convirtiendo en miel derretida solo con mirar esos ojos...
Regina se sentía en éxtasis y al tiempo enfadada porque alguien consiguiera cautivarla; sujetó sus mejillas y le besó.
Un beso de la Reina sería un paraíso pero después los delirios y deseos acababan con el mortal, llevándole a las puertas de la muerte en solo minutos. El beso era hambriento por ambas partes, dulce en sabor, silencioso, apasionado, compartido. No corría el aire entre los dos cuerpos pegados, nada.
Regina separó su boca de la del joven para mirar como sus ojos ardían antes de que su corazón se parase, algo delicioso, pero... Sonreía.

Sonreía al tiempo que llevaba su dedo pulgar a los labios de Regina para correrla el carmín, acariciándola el rostro con los demás dedos, al tiempo que se volvía a acercar a su boca. Regina sonrió, rió, casi gritó mientras le mordía sin demasiado cuidado el labio al muchacho.

Lo había encontrado.
Era él.
Sin duda... era él.
Es él.