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domingo, 29 de abril de 2012

Supermassive black hole.

Mi corazón es un agujero negro.
Las leyes normales del tiempo y del espacio no son aplicables en él.
Contiene tantos sentimientos en un volumen tan pequeño que ni la luz oscura tan poderosa como la Suya, escapa.
El 98% de mi corazón es materia oscura, oscuridad pura, tinieblas: mi poder, nuestro poder.
Con él que yo soy reina de cielos y mares, emperatriz de razas y dragones, Diosa de la más oscura oscuridad; las tinieblas.
No espero que me comprendáis, simplemente, que obedezcáis y sirváis, ya que vosotros, queridos seres humanos, estáis a billones, trillones de años luz del coloso de mi corazón.
Estáis a salvo de no otra cosa que de mi amor, él que no os merecéis ni por asomo.
Aunque llegues, no escaparás, ya sea por amor u odio, por complacerme o por hacerme daño, pero serás parte de mí para continuar, para no caer en el mismo error y ser más perfecta, aún.
No todos lo cruzan, y si lo haces, cambiarás rápido de dimensión y mundo, un universo paralelo donde solo Él es el Señor e impone las reglas.

Can you hear me moan? You set my soul alight.

miércoles, 25 de abril de 2012

Metáforas con el Diablo I.

La pálida luna creciente
saluda al oscuro manto helado, sonriente,
radiante la pura blanca luna
que tan solo deseaba fortuna
y un día, el deseo cumplió tenebrosa mujer;
¡qué pelo aquel!, sedosa tela de tejer.
Enviada por misericordiosos ángeles
de tan puras lágrimas vírgenes,
la pálida luna engarzada,
despierta, en la mar salada reflejada.

«¡Pálida luna creciente!,
de los ángeles del infierno soy descendiente.
Ven aquí, siéntate, relájate y disfruta
de la dis-cordura que te regalo... absoluta.»

La mujer apartó mantos de temores,
reforzó recuerdos de eternidades,
iluminó sus ojos de dulzura
al tiempo que la locura
posaba sus labios de carmín
sobre la creciente luna carmesí.

La escarlata luna creciente
mostraba sus rojos ojos brillantes
encendiendo nebulosas de varios colores,
sintiendo su felicidad colmada
al ver la virgen lágrima derramada.
La plácida luna decreciente
duerme sonriendo inconsciente
sobre la bella mujer morena,
que siendo del mar la sirena,
escribió poemas con placer sobre la arena.

For: Vladimir Johnson.
By: Daisy Petrova.

viernes, 20 de abril de 2012

Winds of darkness.

Ángel de las alas negras elevando las alas sin poder volar, incomprendido el pobre ángel desamparado (que no era ni ángel ni humano). Oye con el oído del alma cánticos de serafines que le llaman, cuerdas de violines de la muerte, conciertos de la séptima sinfonía del "sí": gemidos de ángeles lujuriosos, manchados de carmín. Apocalipsis, dance macabro donde la perfección reside en bailar con el diablo, tan abajo, tan amargo, caminando dentro de túneles sin poder ni mando, con sombras ardientes que tan cerca están, cenizas resultan si la pasión es puro afán. Si tocan mi piel, libertad de dioses al sentir potentes alas en el aire batir: tic-tac-tic, mi corazón al morir. Ángel de las alas negras sosteniendo rosa roja sin poder amar, enamorado el humilde ángel desamparado (que no era demonio ni ser alado); siente con el corazón de corazones, inmortal e inhumano. Ángel de las alas negras sintiendo recuerdos bajo la nieve, recuerdos azules..., nueve.

domingo, 15 de abril de 2012

Sobre el pecho del ángel.

Ámame, en libertad, poder, fireza,
recibe mi mano o en Olvido, déjame.
Oh sol, consume mis cenizas, cuídame
vida entera, con valor...fortaleza.

El viento me aportará alta firmeza,
perderé mi nombre y el cómo te amé.
Alguien y todo se postrará, réiname
el alma y corazón, su dulce alteza.

Pluma de ángel, ese pétalo, piel
que esconde la noche zafiro en flores
de Diosa: hielo azul, obra de pincel.

Cuervo tinieblas doradas, cruel
daga de amor, puñales infernales,
discordia, coloria, pecho del ángel.

sábado, 14 de abril de 2012

"No dejes olvidar a los ángeles caídos que queriendo elevarse se quemaron con el sol."

Señor... Padre... No estoy aún segura de que hago aquí postrada, aquí arrodillada con mis ropas raídas y mi cuerpo flaqueante, sin base, sin huesos como una muñeca de trapo; tengo frío... pero por la crueldad y comodidad del mundo y mi sociedad, mi mente es más madura y mi cuerpo un simple frasco que mi alma usa de alquiler.
Ahora lo recuerdo... Señor... ¡Mi Señor! Mi mundo es caos y no encuentro su orden: todo está condicionado por la sociedad y las modas sin dejarnos respirar ni por un maldito momento... Mi mundo se ha convertido en la personificación del miedo, de la violencia, de la falsedad, de la opresión... Las personas normales y corrientes no pueden levantar la mirada porque siempre hay alguien por encima que les mira... Ellos no entienden, mi Dios, como puede existir alguien que apesar de ser traicionado y ser abofeteado puede aún tendernos su bondadosa mano y decir ''Venir, hijos míos''.... Dan la espalda a ellos mismos, y a lo que Tú eres. Padre... mi cuerpo flaquea sin el don de amar, sin esqueleto, sin ni siquiera músculos con que moverse... Ancla mis pies en la tierra y manten mis ojos en el camino para que nunca tropiece... Gracias por la ayuda que me ofreces, por las personas que me regalas; bendito todo aquel que vienen en el nombre del Señor, porque suyo será el Reino de los Cielos.
Amén.

martes, 3 de abril de 2012

Dirty Italian art.

Pum, clic. Una puerta sonando del portazo y el pestillo cerrando por fin contra la jamba.

-Siéntate y escúchame. Tengo muchas cosas que hacer y estoy gastando mi tiempo en aclararte cosas básicas que ya deberías saber... querida.
El hombre, rubio dorado, estaba rondando alrededor de su escritorio, con un tono de paciencia peligrosa, vacilando al pronunciar “querida”.

-Soy consciente de que me llaman mantenida, aprovechada, traidora y términos peores a los que no me voy a rebajar. Pero haz que no se note tanto lo difícil que es soltar un cumplido... querido.
La mujer, morena y de brazos cruzados al lado y sin sentarse siquiera en la rechinante silla, entonó con el mismo sarcasmo que el hombre lo había hecho.
Ignorándola, continuó hablando frío y calculador, aunque la tenue sonrisa en sus comisuras dio a entender que la respuesta de la chica... le había gustado sobremanera.

-Que te quede muy claro que yo soy el jefe aquí. Puede que tú inviertas en la mercancía en ocasiones, negocies las transacciones y sobornes a las autoridades, sin embargo, no tienes ningún poder.

-¿Tienes miedo de que se me suba a la cabeza? Creo que ha sido un piccolo errore colocarme en el puesto en el que estoy. Rebájame, si gustas.
Ambos personajes seguían con ese cierto retintín en sus voces y los ojos fríos, sin emociones, aunque nunca se podían ocultar esas luces de plena excitación por la tensión del momento.

-¿Miedo? -El hombre, rió, un sonido grave y estremecedor mientras inclinaba su elegante figura ligeramente hacia ella.- Si quiero vender alcohol en otras zonas, lo hago; si quiero matar a un testigo, lo hago; si quiero eliminar a un asociado e iniciar a alguien en la nostra arte , lo hago. Porque puedo hacerlo, pero io sono capriccioso , y quiero que lo hagas tú. -Dijo con aire seductor pero frío, alardeando de su poder.

-No dudo que tienes un talento inmenso, pero fuiste tú quien me instaló aquí, quien me trajo aquí, quien me ofreció esto, ¿capito? -Los ojos acaramelados de la muchacha ganaban emoción, su voz subía de tono resultando afectada. No podría ser, pero estaba pasando.- Io no sono niente...

-Llegaste aquí,-Interrumpió ese desbordamiento de barreras el hombre, apareciendo su figura en frente de la mujer- manipulando, convenciendo, aprovechando. Eso sin duda alguna es un gran don, cara mia.-Su voz era ahora dulce pero igual (incluso más) estremecedora, aconsejando mientras los dedos de su mano izquierda rozaban la suave y blanca mejilla femenina que tenía delante.- De eso se trata, de aprovechar. La vida...nuestra dolce vita... te presenta muchas oportunidades, y si no sabes aprovecharlas, ¿qué haces aquí? No deberías ni estar frente a mí, sino afuera, vendiendo chicle. Pero te uniste al negocio. Simple, rápido y con excelentes recompensas.



Ahora, ambos mirando a un hombre castaño completamente atado y amordazado a una silla rechinante, lloriqueando y aún medio borracho; el hombre rubio se alejó de la mujer morena mientras ella observaba el llanto sumergida en sus pensamientos.
Un hombre que seguramente se había metido en asuntos turbios, sucios, de bebida, juego y droga. Alguien que tendría a lo mejor mujer e hijos… Y que estaba arruinando su vida y la de su familia por puro capricho.
Esa cosa llamada ser humano, alzó los ojos hacia ella, mostrando su muerto color, de un metal azulado, los ojos llorosos, rojos; podridos.
Sin previo aviso, el hombre apuesto y más alto que ella, acoplado a su espalda, susurraba entre su sedoso y liso cabello como si le confesara al diablo secretos sobre el paraíso.

-Se necesitan cuatro virtudes básicas para poder encajar en este negocio: astucia, inteligencia, habilidad para mentir y carencia de escrúpulos. Si las posees todas, sabrás hacerte camino... Y yo sé… che la mia piccola farfalla arancione tiene ese don...

Silencio, y un nombre pronunciado con una voz perfecta y una sensualidad casi imposible en un arrastrado acento siciliano.- Sazelle...

Ella se giró, respiraba el aliento a tabaco negro de su boca mientras observaba los verdes ojos con destellos.

-Reconozco esa mirada. Te preguntas por qué lo hago... Para conseguir lo que quiero. No hay emoción ni recompensa alguna en ganarse la vida de forma honrada...

-Ensúciate las manos...-Una sonrisa y una mirada de puro gato salvaje, sucio, lascivo cruzó el rostro del hombre mientras la miraba.

-Yo...

-Oh...vamos, complace a tu Corleone. Además se lo merece. -Dijo tendiéndole otra vez el revólver con una sonrisa taimada-… Se si chiede molto...

-…Si può perdere troppo... lo sé, querido –Respondió Sazelle, con una mirada cómplice y una sonrisa pícara, dejándose caer en la inconsciencia de ese pequeño placer.

Clic, pum. Un gatillo apretado y el revólver disparando contra el pobre y consumido cuerpo del alcohólico maniatado y amordazado.
El nuevo silencio limpió el aire de los lloriqueos y con una risa jocosa Don Vittore despidió a su pequeña joya.

-Cierra la puerta al salir, Sazelle.

El jefe la miró con falsa indiferencia mientras marchaba con su elegante y atractivo paso. Justo un metro antes de alcanzar la puerta saltó hacia ella cogiendo su cintura y dándole la vuelta, la besó posesiva pero dulcemente apretando su pequeño y frágil cuerpo contra el suyo; después del fogoso beso deslizó sus labios hacia la oreja de ella dando pequeños besos en la trayectoria y tras un pequeño mordisco final en el lóbulo, susurró: -Buon lavoro, principessa.