Me inclino como uno más ante ti pero mírame con ojos sabios, Mi Señora, porque de tu linaje vengo, porque de Sangre Azul ambas somos. Haz que el mundo respete al Mundo como tantos servidores te alaban a cantos, como tantas mujeres siguen tus pasos para ser acogidas en el seno de tu Señor. Tan cercana como Hermana Mía que eres, vigila mis pasos, Gemela Mía, haz que nos acunemos en tu gloria; que tus lágrimas de sangre hagan sombra a las más hermosas rosas y tu oscuro cabello sumerja al mundo en un caos que los haga redimir de su propio ser.
Como las costumbres mandan y los tiempos lo ordenan, sé que no hace falta nada material para tu honra porque tus ojos bendicen mi interior meciendo mi corazón al ritmo de besos de consuelo en mi mejilla.
Como respeto de amor, cariño, afecto, respeto y adoración, te dejo esta Rosa Azul como alguien me enseñó hace mucho tiempo.
"Orgullosa de llevar tu nombre; María"



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