Fuego melodioso de azul puro,
de eternidad en otra,
tu resplandor seduce
cual rayos de sol
después de una gélida noche,
cual palabras mundanas
en una mente brillante, inhumana.
Algo que, en contraste,
seduce como un resplandor,
de eternidad en otra,
fuego melodioso de azul puro
por ser así como es, opuesto.
Blanco luz, negro tinieblas.
Rojo sangre, azul puro de fuego melodioso.
Grandioso, todo ello,
verdaderamente.
Repetitivo, cíclico,
en un perverso sinfín,
de eternidad en otra,
mientras ese fuego melodioso de azul puro
nos seduce con su resplandor, siempre así.
Como el cuervo de ébano
posado por nunca más en el busto de Palas,
colocado en el dindel de esa puerta
contemplando mensajes de personas
por los ángeles llamadas,
para comprender la seducción
de aquel resplandor
de fuego melodioso de azul puro,
que tan íntimo amigo es
de nuestra alma, corazón y locura.
martes, 7 de febrero de 2012
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