He visto un resplandor frío y nórdico
completamente inmersa en densos bosques,
en poderosos recuerdos de mi día de ayer.
Dejándome perdida entre desconocidos ángeles, rogué:
- ¡Estrella, quédate conmigo!
Vislumbré una bruma al anochecer
y ese cielo me cantaba celestino
con tonos de intenso jade, joya de querer.
Sintiéndome completa de júbilo, supliqué:
- ¡Estrella, quédate conmigo!
Recuerdo confundir las nubes
llenas de matices coloridos,
con ángeles dorados.
¿O tal vez demonios alados? Grité:
- ¡Estrella, quédate conmigo!
Cansada, me acosté junto al lago
contemplando el irónico espacio
negro aterciopelado, azul fogueado.
Fugaz, dejó su rastro en mi sonrisa, imploré:
- ¡Estrella, quédate conmigo!
A la llegada del solsticio,
muerta y triste quedaba una mariposa posada
en un manzano rubí.
con atención, oí:
- ¡Estrella, se feliz!
jueves, 19 de enero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario