Señor... Padre... No estoy aún segura de que hago aquí postrada, aquí arrodillada con mis ropas raídas y mi cuerpo flaqueante, sin base, sin huesos como una muñeca de trapo; tengo frío... pero por la crueldad y comodidad del mundo y mi sociedad, mi mente es más madura y mi cuerpo un simple frasco que mi alma usa de alquiler.
Ahora lo recuerdo... Señor... ¡Mi Señor! Mi mundo es caos y no encuentro su orden: todo está condicionado por la sociedad y las modas sin dejarnos respirar ni por un maldito momento... Mi mundo se ha convertido en la personificación del miedo, de la violencia, de la falsedad, de la opresión... Las personas normales y corrientes no pueden levantar la mirada porque siempre hay alguien por encima que les mira... Ellos no entienden, mi Dios, como puede existir alguien que apesar de ser traicionado y ser abofeteado puede aún tendernos su bondadosa mano y decir ''Venir, hijos míos''.... Dan la espalda a ellos mismos, y a lo que Tú eres. Padre... mi cuerpo flaquea sin el don de amar, sin esqueleto, sin ni siquiera músculos con que moverse... Ancla mis pies en la tierra y manten mis ojos en el camino para que nunca tropiece... Gracias por la ayuda que me ofreces, por las personas que me regalas; bendito todo aquel que vienen en el nombre del Señor, porque suyo será el Reino de los Cielos.
Amén.
sábado, 14 de abril de 2012
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1 comentario:
Una vez, un día cualquiera, una persona muy importante para mí confió lo suficiente para hacerme digna de leer su forma de pensar, como un desahogo emocional para él.
Y gracias a sus palabras, creí, crecí y aprendí a ser como él. Aún no estoy segura si era un ángel... o un Dios...
O ambas cosas.
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