Ahora que el mundo gira en otro sentido, ahora que el sentido mismo ha perdido su sentido, ahora que caminamos en dirección contraria a la rotación normal del planeta y parece ser que tiene más morbo aún que seguir dejándose llevar por la corriente de la normalidad, ahora, es hora de jugar. Jugar, precisamente, a ir a la contrariedad excepcionalmente contigo. Cuando me apetezca susurrar voy a gritar y, cuando me apetezca gritar, voy a susurrar. Las veces que me salga sonreír no pienso llorar, pero tampoco voy a permitir que te salgas con la tuya. Si me nace pedirte la luna, voy a pensar que mejor será regalártela. Y si me nace regalártela, pues tal vez te la pida. El día que me digas que no me entiendes, simplemente lo solucionaré diciéndote que quiero lo contrario a que digo y hago. Tal vez sí, puede ser rencor, ganas de pagarte con la misma moneda. Si me levanto pensando en ti, voy a ponerme a leer un libro par que te marches un ratito. Parece absurdo, pero tiene su punto. Cuando me pida el cuerpo tu voz, no pienso llamarte, y cuando me pida tocarte, tampoco te buscaré. Los sueños contigo serán pesadillas, y las pesadillas con otras, serán sueños. Cuando me apetezca cerrar los ojos y escuchar al corazón, voy a ver una película que me haga pensar con la cabeza, aunque esta vez no hay viceversa, el objetivo es anularte. En vez de saludarte con un "hola", empezaré con el beso del adiós; bueno, esto quizás es lo mejor del reto, ¿no?
Siempre que me preguntes algo voy a contestarte con otra pregunta, de hoy en adelante mis respuestas son confidenciales. Ya ves, voy a hacer justo lo que tú haces, y el día que eso cambie, prometo volver a caminar lógicamente. Un punto de locura y rebeldía no tiene porqué ser malo, a veces, la cordura enloquece y te hace raro. ¿Será que lo normal es la locura, que justo los que están en los loqueros son los cuerdos?
Cuando me nazca un “te quiero” ni siquiera voy a ser cercano, y cuando sea cercano, será porque el “te quiero” está lejos. Puede que quizás algún día te vuelvas loca y no me entiendas, o quizás solo puedas entender que estoy jugando contigo. Y sí, es solo un juego. Cuando me abraces, voy a estar más lejos que cuando estés a dos metros, y cuando estés a dos metros, no voy a decirlo ni lo vas a notar, pero voy a desear abrazarte. Se acabaron las conversaciones sinceras, vamos a mentir un poco los dos. A ver que sale de este absurdo juego, espero que no sea como ser sincero, que solo halle absurdeces como premio.
Las preguntas que nazcan serán afirmaciones, solo las afirmaciones serán preguntas. Un ejemplo, te diré que tú me quieres, y la pregunta será otra, ¿yo te quiero? La verdad es que marea, pero vuelvo a repetir, tiene su punto. El objetivo es que te pierdas como perdido estoy yo. Y no, vuelvo a decirte que no es rencor. Es un poco de justicia, ¿no? Piden igualdad de condiciones en el mundo, en el nuestro, toca implantarlas de hoy en adelante. Otra explicación es despertar necesidad. Sí yo perdido me agarro a ti, a ver a quién te agarras tú ahora. ¡Qué rastrero! Sí…, lo admito. La verdad es que este texto es un poco todo y un poco nada, completamente broma y completamente serio, aunque carezca en absoluto de sobriedad.
Además, pensarás que así vamos a perdernos por completo. Yo a ti ya no puedo perderte, tú a mí tampoco. Digamos que eso de perdernos ya pasó hace tiempo, que perdidos el uno para el otro ya estamos. Pero no te preocupes. Aunque haga todo lo contrario seguiría corriendo lo mismo por mí, aunque diga que no, seguiré sintiendo que sí, y aunque sea para otras lo que para ti, para ti lo que para otras, en el fondo la única serás tú. Bueno…, afirmar esto es peligroso. Quizás mi destino sea otro latir mañana, y quizás ese latir lleve otro nombre. Como los bailes (ahora me sale reír).
Simplemente es este reto, vamos a ser iguales ambos, pero diferentes del resto. Y dentro de la igualdad nuestra, no vamos a ser normales. La normalidad es otra y todos lo sabemos. Pero bueno, esto no es lo importante del asunto. Lo importante es reír, lo importante es dejarse llevar y lo más importante de todo es perderse.
Que el sentido de todo sea volver a encontrarnos con el tiempo.
Descubrir.
Joshua Suárez Pastor.
sábado, 26 de mayo de 2012
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