Será mejor que pidamos a un ciego que nos ilustre sobre las artes.
Ya tienen sus faldas, sus pasiones rastreras, sus bombas, pistolas y demás jueguecitos vanos.
Están bien entretenidos. Lucifer se ocupó concienzudamente de ello. Él les montó la fiesta. Ni se imaginan lo que hay fuera. Ni siquiera él ha tenido que intervenir.
Cuando uno ha intentado medio entreabrir los ojos de su hermano, lo han devorado.
Si nos ocultamos no nos verán, pero si nos mostramos no nos entederán. Aquí no.
Seguiremos siendo unos más, aunque se demuestre lo contrario.
No vamos a encontrar reconocimiento en esta jungla.



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