Todos tenemos cosas que ocultar pero nuestra verdadera forma de ser es en lo único que podremos destacar sin igual. ¿Somos acaso distintos actuando junto al más influyente, popular y carismático de todo un grupo social? Solamente nos tacharan con un complemento en nuestro propio nombre de la otra persona a la que seguimos.
La preposición "de" indica posesión, y subordinación en el peor de los casos.
Fielmente, un alma libre y sin mancha.
Ecaterina Morgenstern; Alemania, 1944.



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