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domingo, 15 de abril de 2012

Sobre el pecho del ángel.

Ámame, en libertad, poder, fireza,
recibe mi mano o en Olvido, déjame.
Oh sol, consume mis cenizas, cuídame
vida entera, con valor...fortaleza.

El viento me aportará alta firmeza,
perderé mi nombre y el cómo te amé.
Alguien y todo se postrará, réiname
el alma y corazón, su dulce alteza.

Pluma de ángel, ese pétalo, piel
que esconde la noche zafiro en flores
de Diosa: hielo azul, obra de pincel.

Cuervo tinieblas doradas, cruel
daga de amor, puñales infernales,
discordia, coloria, pecho del ángel.

sábado, 14 de abril de 2012

"No dejes olvidar a los ángeles caídos que queriendo elevarse se quemaron con el sol."

Señor... Padre... No estoy aún segura de que hago aquí postrada, aquí arrodillada con mis ropas raídas y mi cuerpo flaqueante, sin base, sin huesos como una muñeca de trapo; tengo frío... pero por la crueldad y comodidad del mundo y mi sociedad, mi mente es más madura y mi cuerpo un simple frasco que mi alma usa de alquiler.
Ahora lo recuerdo... Señor... ¡Mi Señor! Mi mundo es caos y no encuentro su orden: todo está condicionado por la sociedad y las modas sin dejarnos respirar ni por un maldito momento... Mi mundo se ha convertido en la personificación del miedo, de la violencia, de la falsedad, de la opresión... Las personas normales y corrientes no pueden levantar la mirada porque siempre hay alguien por encima que les mira... Ellos no entienden, mi Dios, como puede existir alguien que apesar de ser traicionado y ser abofeteado puede aún tendernos su bondadosa mano y decir ''Venir, hijos míos''.... Dan la espalda a ellos mismos, y a lo que Tú eres. Padre... mi cuerpo flaquea sin el don de amar, sin esqueleto, sin ni siquiera músculos con que moverse... Ancla mis pies en la tierra y manten mis ojos en el camino para que nunca tropiece... Gracias por la ayuda que me ofreces, por las personas que me regalas; bendito todo aquel que vienen en el nombre del Señor, porque suyo será el Reino de los Cielos.
Amén.

martes, 3 de abril de 2012

Dirty Italian art.

Pum, clic. Una puerta sonando del portazo y el pestillo cerrando por fin contra la jamba.

-Siéntate y escúchame. Tengo muchas cosas que hacer y estoy gastando mi tiempo en aclararte cosas básicas que ya deberías saber... querida.
El hombre, rubio dorado, estaba rondando alrededor de su escritorio, con un tono de paciencia peligrosa, vacilando al pronunciar “querida”.

-Soy consciente de que me llaman mantenida, aprovechada, traidora y términos peores a los que no me voy a rebajar. Pero haz que no se note tanto lo difícil que es soltar un cumplido... querido.
La mujer, morena y de brazos cruzados al lado y sin sentarse siquiera en la rechinante silla, entonó con el mismo sarcasmo que el hombre lo había hecho.
Ignorándola, continuó hablando frío y calculador, aunque la tenue sonrisa en sus comisuras dio a entender que la respuesta de la chica... le había gustado sobremanera.

-Que te quede muy claro que yo soy el jefe aquí. Puede que tú inviertas en la mercancía en ocasiones, negocies las transacciones y sobornes a las autoridades, sin embargo, no tienes ningún poder.

-¿Tienes miedo de que se me suba a la cabeza? Creo que ha sido un piccolo errore colocarme en el puesto en el que estoy. Rebájame, si gustas.
Ambos personajes seguían con ese cierto retintín en sus voces y los ojos fríos, sin emociones, aunque nunca se podían ocultar esas luces de plena excitación por la tensión del momento.

-¿Miedo? -El hombre, rió, un sonido grave y estremecedor mientras inclinaba su elegante figura ligeramente hacia ella.- Si quiero vender alcohol en otras zonas, lo hago; si quiero matar a un testigo, lo hago; si quiero eliminar a un asociado e iniciar a alguien en la nostra arte , lo hago. Porque puedo hacerlo, pero io sono capriccioso , y quiero que lo hagas tú. -Dijo con aire seductor pero frío, alardeando de su poder.

-No dudo que tienes un talento inmenso, pero fuiste tú quien me instaló aquí, quien me trajo aquí, quien me ofreció esto, ¿capito? -Los ojos acaramelados de la muchacha ganaban emoción, su voz subía de tono resultando afectada. No podría ser, pero estaba pasando.- Io no sono niente...

-Llegaste aquí,-Interrumpió ese desbordamiento de barreras el hombre, apareciendo su figura en frente de la mujer- manipulando, convenciendo, aprovechando. Eso sin duda alguna es un gran don, cara mia.-Su voz era ahora dulce pero igual (incluso más) estremecedora, aconsejando mientras los dedos de su mano izquierda rozaban la suave y blanca mejilla femenina que tenía delante.- De eso se trata, de aprovechar. La vida...nuestra dolce vita... te presenta muchas oportunidades, y si no sabes aprovecharlas, ¿qué haces aquí? No deberías ni estar frente a mí, sino afuera, vendiendo chicle. Pero te uniste al negocio. Simple, rápido y con excelentes recompensas.



Ahora, ambos mirando a un hombre castaño completamente atado y amordazado a una silla rechinante, lloriqueando y aún medio borracho; el hombre rubio se alejó de la mujer morena mientras ella observaba el llanto sumergida en sus pensamientos.
Un hombre que seguramente se había metido en asuntos turbios, sucios, de bebida, juego y droga. Alguien que tendría a lo mejor mujer e hijos… Y que estaba arruinando su vida y la de su familia por puro capricho.
Esa cosa llamada ser humano, alzó los ojos hacia ella, mostrando su muerto color, de un metal azulado, los ojos llorosos, rojos; podridos.
Sin previo aviso, el hombre apuesto y más alto que ella, acoplado a su espalda, susurraba entre su sedoso y liso cabello como si le confesara al diablo secretos sobre el paraíso.

-Se necesitan cuatro virtudes básicas para poder encajar en este negocio: astucia, inteligencia, habilidad para mentir y carencia de escrúpulos. Si las posees todas, sabrás hacerte camino... Y yo sé… che la mia piccola farfalla arancione tiene ese don...

Silencio, y un nombre pronunciado con una voz perfecta y una sensualidad casi imposible en un arrastrado acento siciliano.- Sazelle...

Ella se giró, respiraba el aliento a tabaco negro de su boca mientras observaba los verdes ojos con destellos.

-Reconozco esa mirada. Te preguntas por qué lo hago... Para conseguir lo que quiero. No hay emoción ni recompensa alguna en ganarse la vida de forma honrada...

-Ensúciate las manos...-Una sonrisa y una mirada de puro gato salvaje, sucio, lascivo cruzó el rostro del hombre mientras la miraba.

-Yo...

-Oh...vamos, complace a tu Corleone. Además se lo merece. -Dijo tendiéndole otra vez el revólver con una sonrisa taimada-… Se si chiede molto...

-…Si può perdere troppo... lo sé, querido –Respondió Sazelle, con una mirada cómplice y una sonrisa pícara, dejándose caer en la inconsciencia de ese pequeño placer.

Clic, pum. Un gatillo apretado y el revólver disparando contra el pobre y consumido cuerpo del alcohólico maniatado y amordazado.
El nuevo silencio limpió el aire de los lloriqueos y con una risa jocosa Don Vittore despidió a su pequeña joya.

-Cierra la puerta al salir, Sazelle.

El jefe la miró con falsa indiferencia mientras marchaba con su elegante y atractivo paso. Justo un metro antes de alcanzar la puerta saltó hacia ella cogiendo su cintura y dándole la vuelta, la besó posesiva pero dulcemente apretando su pequeño y frágil cuerpo contra el suyo; después del fogoso beso deslizó sus labios hacia la oreja de ella dando pequeños besos en la trayectoria y tras un pequeño mordisco final en el lóbulo, susurró: -Buon lavoro, principessa.

sábado, 17 de marzo de 2012

Dantesca dama.

Arde, quema, estremece
mi cuerpo pecaminoso,
vamos querida, haz de mí cenizas
con tu belleza, lo ansío, baila.
Anima calligas.

Llévame al éxtasis, pequeña mía,
dame de tus carnosos labios la vida perdida,
estoy consumiéndome en mi mundo de oscuridad.
Mihi lucem infernalem da.

Te obligo a obligarme a perderme en ti,
sin mapa en tus ojos, en tu cuerpo sin fin.
Vamos mujer, apégate a mí, vuélveme loco,
haz de mí un buen demonio.
Temptationem orno.

No me niegues, dime sí,
comparte lo que viviste,
acércate, cuéntame y susúrrame
lo santa que fuiste.
Déjalo todo y ven a mí.
Gaudemus coniuncti.

Si no sois dignos,
perdeos y no volváis,
al igual que los demonios
en la noche más radiante, largaos,
puros ángeles del averno.
Venite ad superos.

Elegidos habéis sido,
no cambies lo que está escrito
pues condicionados estáis, sois caídos.
Ahora, hermanos míos, aceptar vuestro destino.
Transite ad infernos.

No me llores, bella dama,
no apagues mi morada con tus dulces lágrimas.
Los ángeles no lloran, solo rezan
y entonan cánticos celestiales
en nuestra honra y pudor.
Lacrimosa dies est.

Ella es mía, solo y solo mía...
Estáis equivocados, queridos hermanos,
si creéis que renunciare a esta hermosa niña.
Ha tragado mi ser, ha bebido mi alma;
si no estáis contentos...
Lucifer, dona eis requiem.

He olvidado a todos, todo está atrás.
Solo ella llena mi cordura,
mi tiempo, mi ser; demonio enloquecido.
Adelante, mi dama, comámonos el mundo,
comámonos nuestra eternidad con nuestra pasión crepitar.
Carpe noctem.

Y tú, humano arregocijado en papeles poco sacros;
disfruta del silencio, vive a cada segundo
o vierte tu alma en mi copa.
Delicioso, tal vez no serás, aún así, te espero,
en mi trono, en mi crepiteante averno helado.
Alea iacta est.

L. Van Tassel.

domingo, 19 de febrero de 2012

Satén y encaje.

Seda negra de Tinieblas
que en mi cuello y vida estás
protegiéndome con alas protectoras
pide lo que quieras y no digas más.

Seda dorada de Ángeles
cantadme vuestros dulces nombres,
dejadme volar entre bosques,
no anhelo más que perderme la dimensiones.

Seda roja de Delirio Rubí
aún quiero mis recuerdos, no me quitéis lo que viví,
alas rojas como el carmesí
tenedme siempre cercana, con vos, ahí.

Seda ambarina de Recuerdos
gloriosos sean los ojos
que te contemplan entre el caos,
gracias bendito Dios, gracias por resquicios de puro amor.

martes, 7 de febrero de 2012

My Light of Darkness.

En la oscuridad, ama(me)
tanto en la soledad
como en cualquier condición y momento
¿Hará falta la mano en el corazón?

En la oscuridad, ata(me)
al inmaculado dragón,
a los sentimientos más inquietos,
quemándolos y que se consuman
siendo cenizas y menos que eso.

En la oscuridad, convierte(me)
la materia en arte,
el polvo en oro,
la seda en anaranjada mariposa.

En la oscuridad, despierta(me)
en la naturaleza que corresponde,
en el ego con mayúsculas,
en la eternidad absoluta.

En la oscuridad, ilumina(me)
en lo contrario, en todo y nada
y viceversa, con fuego azulado
electrico; quema, estremece.

En la oscuridad, vive(me)
todos los días que tan cortos son,
cada noche que tan minúscula se queda,
cada parte del alma como un regalo.

En la oscuridad, vuela (conmigo)
sobre mares y universos,
ciudades y pueblos,
infiernos y cielos.

En la oscuridad, cuenta(me)
los tiempos que pasan, las eras que vienen
yo te amaré, mi caído,
hasta que la tierra me sea leve.

En la oscuridad, cuenta (1)7,
añádele un 13 si gustas,
no olvides el 29
y mucho menos, 5:

T e A m o.

Sim tibi terra levis.

Fuego melodioso de azul puro,
de eternidad en otra,
tu resplandor seduce
cual rayos de sol
después de una gélida noche,
cual palabras mundanas
en una mente brillante, inhumana.

Algo que, en contraste,
seduce como un resplandor,
de eternidad en otra,
fuego melodioso de azul puro
por ser así como es, opuesto.

Blanco luz, negro tinieblas.
Rojo sangre, azul puro de fuego melodioso.
Grandioso, todo ello,
verdaderamente.
Repetitivo, cíclico,
en un perverso sinfín,
de eternidad en otra,
mientras ese fuego melodioso de azul puro
nos seduce con su resplandor, siempre así.

Como el cuervo de ébano
posado por nunca más en el busto de Palas,
colocado en el dindel de esa puerta
contemplando mensajes de personas
por los ángeles llamadas,
para comprender la seducción
de aquel resplandor
de fuego melodioso de azul puro,
que tan íntimo amigo es
de nuestra alma, corazón y locura.